Medicina de rescate en el pantano de Mezalocha

Por tercer año consecutivo, el pantano de Mezalocha se convirtió el pasado 8 de febrero en el escenario escogido para realizar las prácticas del primer módulo del Curso Universitario de Especialización en Medicina de Urgencia en Montaña (CUEMUN).
Más de medio centenar de sanitarios, entre médicos y enfermeros, participan en la sexta edición de este master organizado por la Universidad de Zaragoza, dirigido por José Ramón Morandeira.
El curso, único de ese tipo que se imparte en toda España, acoge a personas de todo el país e incluso del extranjero y se desarrolla a lo largo de tres años que se dividen en cinco módulos. Los dos primeros, los más básicos, se dedican a la medicina extrahospitalaria en el medio natural; el tercero está dedicado a las técnicas de montañismo aplicadas al rescate en montaña; el cuarto enseña lo básico del rescate en montaña y el quinto, la cumbre del master, ofrece una aplicación en medicina de urgencia y rescate en montaña inminentemente práctica.
El binomio “médico-rescatador” o “enfermero-rescatador”, es cada vez más importante en el medio natural. Así, el master pretende dotar a los sanitarios de los conocimientos y las habilidades necesarias para facilitar las tareas de rescate y ganar tiempo y sumar eficacia en las mismas.
La jornada en Mezalocha trascurrió con absoluta normalidad. A las 09.00 horas, con el equipo en plena disposición para comenzar el supuesto práctico en las inmediaciones del embalse tuvo lugar un reconocimiento técnico en el que se recordó a los participantes lo que se iba a realizar. Posteriormente, y por grupos, los sanitarios comenzaron la sesión practicando técnicas de escalada por las pareces del pantano y haciendo descensos por el cañón de las sobraderas del pantano.
“Una año más, elegimos el embalse de Mezalocha para realizar uno de los supuestos prácticos de medicina de recate en el medio natural del Módulo I por el extraordinario paisaje que presenta, por el tipo de pared que albergan las peñas, la cercanía a la ciudad, así como por la cortesía y amabilidad que el Ayuntamiento de la localidad y la Confederación Hidrográfica del Ebro nos ha brindado siempre”, afirma Pablo Vela, Director del Módulo I y Jefe de Estudios de la Universidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de los sectores de Zaragoza y Calatayud.
Asimismo, después del buen sabor de boca que dejó esta sesión en las inmediaciones del pantano, los mañanas de los días 17, 18 y 19 de abril, los miembros del CUEMUN regresaron de nuevo para realizar varias prácticas de traslado de enfermos y accidentes en el medio natural.
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Aragón abre una puerta a la maternidad en las mujeres con cáncer
El Hospital de Día Quirón de Zaragoza es, desde el pasado mes de febrero, pionero en el uso de la técnica de la vitrificación ovacitaria. Un método de conservación de óvulos que permite mantener una esperanza de fertilidad en las pacientes oncológicas sometidas a tratamientos de radio o quimioterapia.
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La tasa de supervivencia frente a un cáncer supera en la actualidad el 70%. Sin embargo, se estima que un 42% de las niñas y mujeres jóvenes que reciben tratamientos de radio, quimioterapia o ambas, desarrolla un fallo ovárico precoz antes de los 30 años”. Una edad, a la que la mayoría, debido a los cambios sociales y demográficos que nuestra sociedad ha experimentado en los últimos años, todavía no se ha planteado tener el primer hijo.
Más allá de la supervivencia, la medicina está concediendo cada vez mayor importancia a las consecuencias del cáncer y a la calidad de vida de aquellas personas que lo superan. Con esta postura, las posibilidades de preservación de la fertilidad en una paciente a la que le es diagnosticada esta enfermedad, deberían existir desde el mismo momento en el que le es prescrito el diagnóstico.
A lo largo de la historia, se han desarrollado numerosas técnicas para preservar la fertilidad en pacientes oncológicos con riesgo de perder la función ovárica. Pero los resultados obtenidos han sido poco alentadores.
Hasta el momento, la congelación de embriones (óvulos fecundados y desarrollados), al igual que la congelación de espermatozoides, ya había dado buenos resultados, pero las técnicas utilizadas no eran aplicables a los óvulos. Sus características fisiológicas y estructurales y su alto porcentaje de contenido en agua, dificulta una congelación sin daños. La formación de hielo en el proceso, puede fracturar la película protectora de los ovocitos rechazando su validez para ser fecundados a posteriori.
La protección farmacológica del ovario a través de medicamentos capaces de suprimir la actividad ovárica durante el tratamiento o el desplazamiento del ovario a regiones alejadas del área de irradiación -a zonas extrabdominales o incluso detrás del útero-, han sido algunas de las técnicas más utilizadas hasta el momento para intentar preservar la fertilidad, pero los resultados obtenidos no han sido los más óptimos.
La vitrificación ovocitaria, un método de criopreservación de óvulos
Durante los últimos años, en España, se ha comenzado a desarrollar una nueva práctica que por fin, ha demostrado ser eficiente: la vitrificación ovocitaria. Se trata de un método de congelación ultrápido que enfría los ovocitos extraídos hasta solidificarlos a muy bajas temperaturas (-196º C) en ausencia de cristales de hielo que puedan provocar daños en las soluciones, otorgándoles una consistencia vidriosa -de ahí su nombre-.
Sin embargo, el proceso precisa de la inyección de altas cantidades de crioprotectores, que puedan resultar tóxicas para los ovocitos. Para disminuir su efecto, se han desarrollado diferentes metodologías en las que los ovocitos quedan contenidos en volúmenes muy pequeños con lo que se consigue reducir la concentración así como aumentar la velocidad de enfriamiento. Para ello, existen varios dispositivos de mínimo volumen y de última generación como el Cryotop.
Este método se inventó en Japón, y generalmente, consiste en una fina lengüeta de polipropileno de 0.4 milímetros de ancho, 20 milímetros de largo y 0.1 milímetros de grosor, unida a un mango de plástico que dispone de un protector que se acopla a ella para proteger las muestras durante el almacenamiento. Por una parte permite alcanzar velocidades de congelación de -23 000ºC/min y los 43 000ºC/min en el proceso de descongelación. De este modo, la formación de hielo es virtualmente imposible, lo que elimina completamente el daño por congelación y elimina el riesgo de fractura.
Zaragoza, gran urbe “semafórica”

Londres. 1868. Una linterna rotativa de dos colores: rojo y verde. El gas, su método de iluminación y un policía a través de una palanca ubicada en su base activaba el mecanismo. El primer semáforo del mundo tenía un mecanismo simple y Londres fue pionero en ello. Concretamente, el primer semáforo del mundo fue ubicado en un cruce de calles situado enfrente del Palacio de Westmister. Si tenemos en cuenta que la primera revolución industrial se inició en Gran Bretaña medio siglo antes que en el resto de Europa y, que los primeros coches transitaron por calles inglesas, es fácil comprender, que los primeros semáforos también fueran instalados allí. Lamentablemente, al poco tiempo de ser instalado este semáforo explotó y el policía que se encargaba de accionar su mecanismo falleció en el acto.
España no conoció este mecanismo para regular el tráfico hasta el crack del 29. Aquel mismo año, las calles Boquillo y Alcalá, de Madrid, tuvieron el privilegio de ver postrado ante ellas el primero. Casi dos décadas más tarde, estos dispositivos hacían su aparición en Zaragoza. Francisco Caballero era por aquel entonces el alcalde de la ciudad y Mantecón el ingeniero municipal. Según afirma el jefe del Departamento de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Zaragoza, Juan Allanegui, el 10 de octubre de 1946, en el cruce de la calle don Jaime I con el Coso y en el paso de peatones de “La Joyita”- en el Coso, frente al banco BBVA- las primeras luces de color verde, ámbar y rojo comenzaron a regular y ordenar el tránsito de personas y vehículos. Una peculiaridad de estos primeros semáforos, era que tanto el cambio de luz roja a luz vede, así como el inverso – de verde a rojo- , pasaba por la luz ámbar. Días antes de su inauguración se tiene constancia de que los periódicos locales publicaron las normas que los conductores y peatones debían seguir.
Los primeros reguladores gozaban de un sencillo funcionamiento. Un pequeño motor movía dos levas que activaban una serie de contactos para encender las luces -verde, rojo amarillo-. Cada uno de ellos era autónomo, puesto que el número de intersecciones distaba mucho de las 600 actuales. Sin embargo, a medida que la ciudad crecía, la coordinación de unos con otros se hizo necesaria. Pero la verdadera revolución semafórica llegó con la electrónica, que permitió la creación de unas centrales que regularan automáticamente todos los semáforos.
Desde entonces han pasado 63 años y, el desarrollo económico, social y demográfico de la capital aragonesa ha visto como su número de semáforos se ha multiplicado por mil. Según datos del Departamento de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Zaragoza, hoy, la ciudad cuenta con 9.573 semáforos para vehículos, 4.167 para peatones, 478 columnas, 1.084 báculos y 136 semáforos para invidentes, lo que la convierte en una de las ciudades con más semáforos por habitante de España. Pero tal y como afirma Juan Allanegui: “nunca llueven semáforos al gusto de todos”. Cada ciudadano muestra su descontento alegando distintos motivos: unos denuncian que su número es excesivo, los conductores se quejan de la larga duración de algunos, aunque los peatones reclaman que el tiempo para cruzar las intersecciones (0,7 metros por segundo) es insuficiente y, la ONCE se queja de que el ayuntamiento incumple la normativa que establece que el 5% de los semáforos deben ser para invidentes.
Condenados a dormir bajo las estrellas…
Lustrabotas, vendedores ambulantes, cargadores de mercancía en mercados, limpiadores-cuidadores de coches, vendedores de periódicos, voceadores en los autobuses, malabaristas…estos algunos de los oficios que los niños cruceños desempeñan cada día en la calle. Son la estampa viva de la cotidianeidad cruceña y muchos de ellos están condenados a dormir bajo las estrellas. “Estos niños viven continuamente vejaciones, malos tratos, abusos sexuales; sienten angustia, soledad, y se refugian en las drogas para paliar estos sentimientos destructivos. La mayoría recurren a la clefa, la sustancia más consumida, para olvidar el dolor, el frío nocturno y conseguir coraje para sobrevivir”, afirma Rosa Castro, periodista zaragozana que vivió la realidad de Santa Cruz de la Sierra durante un mes para ilustrar su trabajo de investigación,“Niños de la calle en Bolivia” .
”Jesús tiene 10 años, 12 hermanaos y cada día se dedica a limpiar coches cuando los semáforos impiden el paso de la circulación. Confiesa que apenas sabe leer escribir, a lo que añade una maniiesta difucultad para expresarse libremente. Su estatura no se corresponede conla de un niño de su edad, sino con la de un menor de 5 o 6 años. En él, son evidentes los signos de una maña nutrición y poca atención por parte de su familia: excesiva delgadez, le altan dientes, su ropita está sucia…Su imagen es la de un niño descuidado, sin aparente cuidado de sus progenitores”. Este es el ejemplo de uno de los más de 400 niños que vivenabandonados en las calles de Santa Cruz de la Sierra y una de las historias que ilustran el trabajo de investigación “Niños de la calle en Bolivia”, de la periodista zaragozana Rosa Castro. Un libro que pretende vislumbrar las posibles causas y consecuencias de un fenómeno tan desgarrado y habitual en este país como es el abandono infantil.
Bolivia es uno de las países más pobres de todo el continente americano, sólamente Haití lo supera en esta lamentable lista y, millones de familias viven hacinadas en la más severa miseria. Santa Cruz de la Sierra es una de las ciudades más industrializadas, aunque el eje verebral de su economía se encuentra en el sector agropecuario. En los años sesenta, el gas que lastropicales tierras cruceñas entrañan a varios metros bajo el suelo y su desarrollo económico originaron un imporante foco de atracción para que miles de personas se desplazasen desde el interior del país en busca de una vida mejor. El país andino, que desde 2006dirige Evo Morales, dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), se enfrenta a la miseria de una nación que paradójicamente ocupa, tras Venezuela, el segundo lugar en reservas de gas. Pero para que el país se desarrolle es necesario que haya una economía sana, y no la hay. Allí nadie quiere invertir un triste dólar. Hoy, el fenómeno del éxodo masico continúa. Como consecuencia, se han orginadao barrios marginales como Villa 1ª de Mayo, Plan 3000 o Pampa Isla, ubicados en el quinto anillo concéntrico de los once que acomodan el territorio. Según apuntan las estadísticas del INE, en estos barrios viven y trabajan diariamente 8.000 niños pertenecientes a familias numerosas que viven aglomeradas en hogares que carecen de servicios tan imprescindibles como son el agua, la luz o el saneamiento y más de 400 niños vagan solos, sin rumbo, por las calles.
A miles de kilómetros de esta ciudad, decenas de voluntarios luchan por contribuir a paliar esta situación y por ayudar a estos niños inocentes. Es el caso de la fundación aragonesa Movimiento por la Paz de Aragón. Una ONG que cumple este año su 20 aniversario y que lleva la mitad de su vida trabajando en Santa Cruz de la Sierra. El MPDL envía desde 1993 de forma continuada varios contenedores y convoyes de Ayuda de Emergencia y Humanitaria a países en situación de conflicto armado, afectados por catástrofes o en vías de desarrollo. En los últimos dos años han enviado 903.000 kilos de Ayuda desde su centro logístico a países como: El Salvador, Honduras, Nicaragua, Cuba, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Bulgaria, Rumania, Moldavia, Mozambique, Camerún, Zambia, Ruanda o Sáhara. En 1999, Pedro Bermejo, hoy, representante del MPDL en Bolivia y director del Hogar “Cuatro Vientos”, consciente del inminente problema de abandono infantil en esta región, elaboró un informe detallado de la situación y lo presentó a un concurso de la Obra Social promovido de la Caixa. La entidad bancaria le concedió un premio dotado con 20.000.000 de las antiguas pesetas. Gracias a esta importante inyección económica y las aportaciones de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), el Ayuntamiento de Zaragoza, Ibercaja y la CAI, la fundación construyó el hogar “Cuatro Vientos” para acoger a 70 niños y niñas declarados en abandono en Santa Cruz de la Sierra. El hogar, tal y como asegura el presidente de la fundación, Agustín Gavín, “cuenta con las instalaciones necesarias para cubrir las necesidades básicas de los niños desde la nutrición, la educación, la salud o la asistencia psicológica”.
Desidia y despoblación
Sinuosas calles largas y desangeladas. Chimeneas sin humo y hogares sin luz….La industrialización y la guerra del ladrillo han bombardeado el corazón de los pequeños pueblos aragoneses. Pueblos con un pasado, unas raíces, una historia y un sin fin de secretos guardados en las tristes parades que hoy reposan solitarias en el mismo lugar donde sus dueños las abandonaron.
Si estos pueblos gozasen de vida animada, hoy sacarían palos y cuhillos para declarar la guerra a todos los que huyeron despavoridos en busca de una vida mejor en la ciudad, aquellos que los dejaron morir lentamente sin hacer nada mientras los veían agonizar.
Su presente es fantasmagórico y su futuro está en el aire, y ahora más que nunca, muchos de los protagonistas de este infortunio quieren volver al lugar del que nunca debieron salir. La “señorita” crisis aprieta, y cuando la ciudad ha dejado de ser aquel paraíso confortable que ofrecía un sin fin de posibilidad, algunos de sus inquilinos buscan ahora la tranquilidad, la paz y el sosiego rural del que en su día no quisieron o no supieron disfrutar. Cuando las circunstancias ecónomicas no son las idóneas, el regreso al pasado parece ser una solución viable. Sin embargo, cuando a los pueblos llegó la desidia y la despoblación, a nadie le importó, y, poco a poco, fenecieron en el triste desierto de la más absoluta soledad.
La panadería que ten rico pan hacía en el horno de leña tuvo que cerrar. Lo mismo sucedió con la canicería, con el bar o con la iglesia. A medida que las voces se apagaban en el eco de las calles vaías, el colegio también puso el candado definitivo a sus puertas….
Años y años han sobrevivido estos pueblos abandonados a su suerte. Casas que subsistieron a la feroz y mordaz Guerra Civil, pero el ensrodecedor peso del silencio las ha vencido y han quedado reducidad a escombros y, en la actualidad, algunos de los que huyeron pugnan por volver, por reconsruir su vida y la de las villas abandonadas, como si les hicieran un favor…Allí buscan una casa que les haga olvidar la hipoteca, un colegio para sus hijos, la seguridad de sus calles, el pan de horno, las frescas verduras y frutas del campo, la fuene de la plaza y las orquestas de verano. Incluso se ofrecen para trabajr en aquel sector en el nadie ha querido trabajar en los últimos años, la agricultura. Un sector sumio en una terrible crisis desde hace varias décadas y de la que nadie ha sido, o ha querido ser consciente. Ahora cuando el problema ha llegado a la ciudad sus inquilinos se acuerdan de los pueblos ,pero ¿quién se acordó de ellos cuando la última luz se apagó?
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Al hilo de la reflexión que acabo de tejer…si no habéis leído “La lluvia amarilla” del gran Julio Llamazares, os invito a que lo hagáis. Es una de sus novelas más celebradas y se trata de un relato que cuenta la historia de los dos últimos habitantes de Ainielle, un pueblo abandonado del Pirineo aragonés. Lugar que os recomiendo visitar tras disfrutar de la lectura del libro. Allí podréis contemplar los restos, que todavía sobreviven al paso del tiempo, de los multiples escenarios en los que se desarrolla la historia.
Toc Toc ¿Se puede?
Después de intentarlo en varias ocasiones…por fin me adentro en el mundo de los blogs. Lo confieso, ¡Siento miedo! No por nada en especial…sino porque reconozco ser vulnerable y frágil ante el mundo que nos plantea Internet…y me temo que si abro la puerta, me resultará difícil cerrarla, por lo menos por un tiempo.
Supongo, o por lo menos eso me hacen suponer…que todos aquellos que nos encantramos entusiasmados e inmersos en el camino de la ”plumilla” debemos, al menos, pasear por el ”maravilloso” mundo de los blog y comenzar a labrar nuestra misión informativa desde la Red, ejerciendo el Periodismo 2.0.
La columna vertebral de ”Cajón de Satre”, pretende ser la actualidad aragonesa, pero entonces os preguntaréis ¿Y por qué ese nombre? La respuesta es sencilla. Cajón de Sastre es el título que recibió una de las primeras publicaciones periodísticas en España. Curiosamente, su precursor, considerado también como el primer gran periodista español nació en tierras aragonesas, concretamente en Alcañiz. Aquellos que estén relacionados con el mundo del periodismo y la información ya sabrán de quién les hablo, obviamente, de Nipho.
Hoy, es considerado como el primer gran periodista español y en S.XVII fue el fundador e impulsor de una verdadera concepción periodística, pero no fue hasta después de su muerte cuando gozó del reconocimiento que hoy le brindamos. Los pensadores de la época lo tacharon como un personaje de segunda fila, no era científico ni literato, las dos grandes profesiones ilustradas, sus aires innovadores no fueron comprendidos.
En su honor y en el de las tierras aragonesas que lo vieron nacer, hoy nace “Cajón de Sastre”.En él espero coser textos que sean de vuestro gusto y agrado.
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